He encontrado esta entrevista, es del 2006 pero para mí tiene ahora mucha actualidad y creo que por desgracia para más profesores.
Como no tengo tiempo de ser original y creativa en el blog me voy a "copiar" y agradezco de antemano a este Diario de Noticias y a Jesús Iribarren toda la información que me dan.
Ya volveré con muchos más temas que están invadiendo mi pensamiento.
Carmen Perón, abogada y especialista en conflictividad escolar :
"Los profesores tienen derecho a denunciar a los padres y alumnos como éstos hacen con ellos"
Carmen Perón, abogada de los servicios jurídicos de la Federación de Enseñanza de CCOO.
Pamplona.
La responsabilidad jurídica de los docentes en los centros de enseñanza públicos y privados es el título del libro que Carmen Perón explicó la semana pasada en varias sesiones de trabajo con profesorado navarro.
El libro afronta un tema de gran actualidad, la conflictividad escolar, pero desde un punto de vista nuevo que se ha convertido en una reivindicación laboral: contar con un apoyo moral y jurídico por parte de la Administración en el caso de ser denunciado o tener que denunciar.
La creciente conflictividad escolar preocupa en los centros y el profesor se encuentra en el ojo del huracán.
Muchas veces no sabe muy bien qué hacer ante situaciones problemáticas. Padres, sociedad y alumnos le exigen mucho y le dan poco.
En principio tiene que hacer lo mismo que hacen con él.
Cuando denuncian a un profesor lo hacen porque están aplicando una ley. Pues lo mismo puede hacer él, si hace falta se puede denunciar a los padres y a los alumnos, pero al profesorado le da bastante miedo esto.
Cuando se siente acosado por el alumno pueden acabar con una depresión, pero no denuncian porque se sienten desprotegidos.
Nadie les ampara. La Administración no les pone letrados, no cuentan con apoyo psicológico... Se encierran en sí mismos y acaban con problemas de ansiedad y depresión. Sin embargo, la ley existe para todos y hay que aplicarla.
También influye la falta de respeto hacia el profesorado, algo que suele empezar a veces en la propia educación que reciben en casa y eso es difícil de mejorar en el colegio. Cada vez se está dando más poder al menor y menos al adulto.
A los alumnos hay que enseñarles también a respetar, a saber que hay unas reglas en el aula, reglas que también implican a los padres.
¿Unos padres y madres que sobreprotegen a los hijos e hijas?
No se puede generalizar pero es así. Los padres rápidamente denuncian a los profesores y en cambio un docente agredido por un padre o un alumno no denuncia por desconocimiento de sus derechos y por desprotección.
Los padres tienen gran parte de responsabilidad en esto porque suelen creer que su hijo siempre tiene la razón. Eso a veces es así y otras no, como con los adultos. Además es negativo hacerles creer eso porque si uno de pequeño aprende que siempre tiene la razón imagínate qué problemas puede tener luego en la vida adulta...
Una forma de cambiar esto es dar la vuelta a la tortilla. Los niños, a partir de los 12 años, tienen capacidad de obrar, es decir, ya saben lo que hacen.
Los mayores conflictos están en Secundaria.
Hay que saber que si un menor de esta edad comete una infracción o un destrozo, subsidiariamente el padre es responsable.
De esta manera, si tiene que pagar lo que ha roto, se dará cuenta y le dirá al niño que no vuelva a hacerlo.
A los 14 años tienen ya responsabilidad penal. En esta etapa es llamativa la postura del juez de Granada que aplica castigos en forma de servicios sociales. Los justificaba en que aunque sean menores tienen que ver que han hecho algo que no deberían hacer. Si no se les acostumbra así, cuando salgan del colegio no se sabe dónde van a parar. Esto se trabaja en las aulas pero el profesor debe sentirse amparado.
Ya, pero, salvando la distancias, puede suceder como con el acoso sexual, laboral o de mujeres maltratadas. Resulta difícil dar ese primer paso de denunciar si luego no se ve claro que va a servir para algo o sale perjudicada la propia víctima que puede pensar eso de"mejor no meterse en jaleos y aguantar..."
Mi experiencia es que muchas de la denuncias que hacen los padres contra los profesores se acaban archivando y al revés.
Si hay protección legal, el profesor tiene mucho que hacer. El problema es que la Administración no le está apoyando. Existe la llamada responsabilidad patrimonial de la Administración que costea muchas de las cosas que pueden pasarle a un niño en un centro (accidentes, etc..) sin embargo un profesor que quiera denunciar tiene que acabar buscándose un abogado, pagárselo... Y un pleito por la vía penal puede salir por 8.000 euros.
Creo que la Administración debería tener un seguro de responsabilidad ante agresiones que asegurara una indemnización tanto a alumnos como a profesores. Eso y un servicio jurídico para el profesorado con cargo a su patronal, que es la Administración. Esto se traduciría en un equilibrio entre las denuncias.
¿Y esa experiencia confirma la impresión de que el profesorado está cada vez más indefenso?
Es cierto, pero sobre todo hay un gran desconocimiento sobre sus derechos. Además hay una sensación a veces de culpabilidad. Se comentan las agresiones entre ellos sin hacerlas públicas. Piensan que denunciar a un alumno supone asumir un fracaso en su profesión. Pero no es cierto, igual es que el profesor no ha fallado sino que a ese niño lo han educado mal fuera o necesita esa denuncia para aprender.
De todas formas, no hay tantas agresiones como se suele creer. Se amplifican mucho. Más que agresiones físicas hay un desgaste psicológico y denuncias de los padres por motivos a veces muy banales. Ahora ya coger por el brazo a un alumno y decirle que entre a clase se califica de agresión a un alumno...
Casi todas estas denuncias se archivan por la vía penal, y, en cambio, el profesor no denuncia. Lo asume como un deber de la educación en valores, pero educar en valores también implica hacer ver al educando que hay unas reglas.
Sí, pero con esta receta de responder a las denuncias con denuncias, ¿no se estarían judicializando los colegios? ¿No sería peor el remedio que la enfermedad?
Bueno, yo creo que no hay que judicializar el tema. Es mejor no llegar a los tribunales porque además, los jueces, a veces también se equivocan. Lo que si está claro es que la ley es para todos. Ojalá que no hubiera denuncias ni demandas, pero en el caso de que esa vía la utilice una parte del sistema educativo, el profesor también puede hacerlo. Hay que evitar las denuncias pero para eso hace falta un decálogo de actuaciones en el centro y un régimen disciplinario rápido además de la figura del mediador escolar.
Una especie de juez de paz que evite acudir a los tribunales pero que afronte el problema. En cualquier caso es prioritario que el profesorado se sienta protegido, luego que denuncie o no denuncie es cosa suya.
Lo que está también claro es que ni profesores ni padres ni el propio centro como organización están hoy preparados para gestionar lo que es un conflicto...
Quizá habría que trabajar con formación esa faceta porque obviar el problema o resolverlo en los tribunales puede ser peor...
El MEC ha puesto en marcha un observatorio sobre conflictos, un instrumento que creo que va a ser copiado por las autonomías. Está bien, pero eso no soluciona por sí mismos los problemas. Hay que trabajar en una formación de padres, alumnos y profesores en cómo actuar ante un conflicto.
Muchas veces faltan pautas para detectar los problemas cuando surgen, por ejemplo con el bullying . La solución, cuando el conflicto está ya en el médico o en el juzgado, es más complicada.
¿Qué papel juegan los medios de comunicación en estos temas?
Mi experiencia es que a veces se amplifican conflictos y se generalizan. Por ejemplo, recientemente me llamaron de un programa para hablar de conflictividad en las aulas. Como yo digo que es verdad, que hay conflictos pero en los términos que he planteado, mi testimonio no tiene interés y al final no se mete.
Da más juego sacar a un profesor de Córdoba agredido que reflexiones de fondo sobre esto. Las agresiones son puntuales, los problemas más serios están en el ámbito psicológico, pero esto vende menos para los medios.
sábado 18 de abril de 2009
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2 comentarios:
El tema de la violencia en el aula exige un debate mucho más amplio que el que ponemos en práctica. Como se dice al final de la entrevista, no atendemos a los efectos psicológicos; y, ampliando, no se intenta atajar este problema tan extendido. Tan sólo se ponen parches.
¿Y cuando la violencia no se produce sólo en el aula o en el recinto escolar?
¿Y cuando los alumnos hostigan al profesor fuera del Centro?
¿Y cuando el alumno está muy informado de la ley y sabe cómo librarse de ella, como jugar con los límites?
Nadie se quiere implicar en el asunto con tanta protección de menores.
En la pública los funcionarios van a ser reconocidos como autoridades civiles pero en la concertada no. Y nadie nos va a defender.
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