jueves 15 de octubre de 2009

El aborto

Abordar este tema es muy difícil, pero el aborto está en nuestras escuelas. En el momento en que el gobierno dictamina que una adolescente no necesita del permiso de sus padres para ejercer su decisión, se trascienden los límites familiares y nosotros ahí, intermediarios de la sociedad, nos quedamos expectantes, ¿qué hacemos?, ¿reaccionamos cada uno a nivel personal?, ¿el centro se adecua a esta situación? Todo esto trasciende la ideología y presupuestos legales, hablamos de personas que están a nuestro lado que son mujeres- niñas. Yo considero que mirar a otro lado o no creernos que eso está cerca y hacer como que no pasa nada es una complicidad del cinismo. Hay padres que reaccionan así, “no, mi hija no piensa en eso, todavía es muy niña” pero también te encuentras con profesores que dicen “no, en mi clase no pasa eso, son muy críos” pero las estadísticas anuncian con sus datos que sí pasa y en silencio está pasando. Las políticas y charlas de prevención no funcionan, aunque no hay que dejar de hacerlas.
Sé que decir esto es arriesgarme mucho pero yo creo que la escuela pública debería informar de todo, tanto la posiblidad de abortar y las consecuencias reales que eso implica a la mujer y también donde acudir para poder seguir adelante con la maternidad, asesoramientos y ayudas que se pueden recibir. En los colegios de carácter católico la información por parte del Centro y del profesorado no tiene duda, informará pero siempre dirigiendo la vista a proteger al feto frente a otra alternativa. Pero no podemos hacer cómo que no les pasa nada. La decisión de la alumna es íntima y arriesgada, pero si realmente queremos que sea libre deben tener información completa, no sesgada. Yo no puedo ser indiferente. ¿Implicarme mucho, más de lo que debiera como profesora por tratar estos temas o estar al lado de estas niñas? Este tema para mí tiene nombre propio y agradezco a los compañeros con los que puedo tratar sobre esto.

3 comentarios:

Antonio dijo...

Pienso que hay mucha hipocresía sobre esto. Muchas de las personas que se manifiestan tan contrarias al aborto jamás se encontrarán en la situación familiar que veo en algunas de mis alumnas, hijas y nietas de madres adolescentes y sumidas en entornos de marginación. Es fácil predicar ayudas sociales (siempre ligadas a la caridad y nunca a la igualdad de oportunidades) para erigirse en defensores de la vida. Soy padre y sufro por los fetos, por las embarazadas, pero también por un montón de niños no deseados que a diario están sufriendo todo tipo de maltrato, hasta el final de sus vidas.

YOFFY dijo...

Es una decisión treméndamente difícil que no se toma una vez. Cuando eres madre nunca te vuelves a plantear si debiste abortar, pero cuando abortas la duda te acompaña el resto de tu vida. Es tremendo, nunca se debe enjuiciar. Pero lo que está claro es que el varón es tan responsable como la mujer, no es el protagonista pero tampoco debe ser obviado, hay que hacer evidente ante la sociedad su responsabilidad.
Es muy difícil.

Anónimo dijo...

y el antes y el después de esa situación?