Ya estamos en el momento de los exámenes. Llevo años buscando el método para que el alumno me demuestre lo que sabe y yo le pueda evaluar objetivamente.
Pero no lo encuentro.
Antes hacía uno o dos exámenes de todos los temas en cada evaluación pero me daba cuenta que eso estimulaba la suerte, y algunos realmente sin apenas estudiar les tocaba la lotería y aprobaban. Había que seleccionar preguntas y era claro que en una hora caerían solo las evidentes. Por otro lado yo corregía bastante menos.
Así que decidí darle mayor valor al esfuerzo que a la memoria ya que dentro de unos años, todos llevaremos la memoria externa, el almacén de datos conectado al reloj.
Les hago un examen por tema introduciendo las competencias básicas con lo que me cercioro que estudian desde el principio de la evaluación hasta el final y van mejorando en sus destrezas, yo me paso el día corrigiendo pero también enseñándoles cómo enfrentarse a los exámenes de Lengua e ir perdiendo el miedo.
En 4º antes no pedía el cuaderno, consideraba que ya eran mayorcitos, y responsables de su propio trabajo, pero nada más lejos, ahora sí se lo pido y se lo califico. Después están las notas por exposiciones orales o redacciones.
Como he empezado a examinarles desde el principio llegando diciembre tengo bastantes notas y antes de que empiecen los exámenes de las otras asignaturas, aquellos que hayan aprobado todos los exámenes con buena nota no tienen que presentarse más. Así evito esa salvajada de dos exámenes de evaluación en el mismo día o cinco en la misma semana.
Los resultados de esto es que el chavalito-hormiga, el que trabaja todos los días pero no es un cerebro, aprueba y va sin esta asignatura a las últimas semanas de diciembre, las del estrés; y el que va de listo, el memorión, el de la paliza dos días antes, lo lleva crudo y tiene que presentarse a todos los temas junto con las demás asignaturas. Es más fácil y menos estresante ir de uno en uno, aprueban más. Y yo empiezo un tema cerciorándome de lo que saben del anterior.
Algunos compañeros no les gusta esto de examinar tanto pues no les prepara para selectividad, que “se les olvida todo”. Pero ese argumento no vale ya que no todos van a bachillerato y cuando empleaba el método de todos los temas juntos no veía resultados claros, tampoco sabían más, al contrario, se les va a olvidar de igual modo. De todas formas sigue sin gustarme lo que ocurre en estas fechas. Para el alumno y para el profesor es excesivo.
¿Qué entendemos por evaluación continua?
2 comentarios:
Los exámenes deben ser una constatación de la evaluación diaria. Por tanto, deben responder a lo que se ha trabajado en clase, con los mismos contenidos y con la misma metodología. Todo lo demás es engañar. Si yo estoy comentando poemas, debo pedir un comentario de poema, no teoría sobre la Edad Media; si comento un texto, lo mismo. Y, por supuesto, la nota de los exámenes tiene que compensarse con otros instrumentos de evaluación, sean libretas, trabajos de clase, participación, etc.
Si echas un vistazo a mi blog de primero de bachiller, verás a qué me refiero:
es todo el mundo un prodigio
Me da una envidia los materiales que haces...
Me tengo que apuntar a un curso de esos para saber más y poder hacer todas esas cosas que hacéis vosotros.
Yo evalúo lo que trabajamos en clase pero también lo que estudian, los contenidos que tienen que retener. La clase suele ser práctica pero ellos deben venir con la materia estudiada. ¿Tú no recuerdas aquellas preguntas orales casi diarias que te obligaban a tener la materia al día y no distraerte en la explicación? Ahora eso es impensable.
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