Aquí estoy, descansando de este duro curso. Los de diver cansan mucho aunque debo decir que me han dado muchas satisfacciones. Su esfuerzo, azuzado por mí, ha dado frutos.
Y aquí estoy, en la biblioteca pública, con aire acondicionado pues el calor es grande y necesito llenar la cabeza de ideas porque en el curso todo era dar y dar y poco retroalimentarme, ahora toca leer con calma y pensar. Pero ha costado poder encontrar y usar la biblioteca. Primero fui a la del pueblo donde estoy veraneando y me exigieron estar empadronada, cosa que me asombró, así pues llamé a la central en Alicante y me dijeron que eso no era así. Me marché a otro pueblecito cercano e intenté sacarme el carné, en esta ocasión no me pedían estar empadronada pero sí tener una foto de carné reciente, como no había fotomatón me tuve que hacer la foto en un estudio especializado. Ya con todo volví y lo conseguí. ¿Por qué tantas pegas? Yo en Madrid tengo el carné de la biblioteca pública y la de la municipal, y creo que lo más lógico sería tener esa información en red, con todos mis daros y poder acceder a cualquier biblioteca en el territorio nacional sin la obligación de trámites o sencillamente que realicen en la propia biblioteca la foto digital y se guarda en el banco de datos, no lo sé, pero creo que esto no anima a nadie, ni joven ni mayor a leer en el verano cuando es tan propicio dadas las horas muertas de descanso en playa o montaña.
Pero aquí estoy, al fin, leyendo.
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