Los de Diver se iban de excursión a un pueblo, contentísmos más que nada por poder ir de calle y quitarse el uniforme. Muy guapos, a su aire, surgió la conversación sobre dónde se compraban la ropa y que quedé sorprendida pues algunas, que para mí están delgadas y ciertamente lo están, se lamentaban de que ya no se podían comprar ropa en "los chinos", que es lo más barato, porque estaban "gordas", no había tallas para ellas.
Me fui a investigar si eso era cierto. Me paseé por Marcelo Usera y fui confirmando ese situación, las tallas que venden son 36, 38 y como mucho una 40 pequeña. Cambié de barrio y busqué en el mío. Aquí hay muchos "Mulaya" y me encontré con el mismo tallaje, si la prenda es amplia aún te da pero lo que sea ajustado es difícil para una complexión hispano-goda y no asiática.
Miré en tiendas no de "chinos" sino tipo Zara, y me fijé en las etiquetas interiores de la prenda, no en las exteriores donde pone el precio, y casi todas tenían la información en letras chinas, me probé de mi talla varias blusas distintas de un mismo número y algunas no me entraban ni en un ojo.
Tanto que hablan de programas contra la anorexia, de dinero que se invierte en anuncios para aprender a comer y resulta que algo como controlar las tallas y prestar atención a ese mundo que es el que más influye a los jóvenes, nada de nada. Yo aún soy adulta y no me decepciono en esos temas,( a veces un poquito sí), pero puedo comprender cómo se sentirán ellas. ¿De verdad que todo es tan falso?
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada